Como gestionar una pandemia sin parar el pais

¿Se puede gestionar una pandemia sin parar el país?

Si se puede, Taiwán 446 enfermos y 7 difuntos sin parar ni confinar el país

Articulo publicado en el suplemento de economia Actualidad Económica de El Mundo el domingo 5 de julio de 2020 

Enterrados en una avalancha continua de noticias trágicas, se nos ha querido imbuir la idea, asumida por muchos, de lo inevitable del desastre y de que lo que ha pasado en España, en mayor o menor medida ha pasado en todos lados. Solo se nos presentan y comentan machaconamente ejemplos negativos.

Pues resulta que hay países que han conseguido gestionar el ataque del virus, con resultados espectaculares, sin confinar a nadie y sin parar el país ni un solo día, y todo ello teniéndolo todo en su contra. Taiwán, oficialmente República de China es sin duda el mejor ejemplo. Casi 24 Millones de habitantes, que viven densamente en la parte occidental de la isla. 640 habitantes por Km2, frente a los 92 de España. Viven hacinados en una gran metrópoli, en un gran continuum urbano, construido sobre el poco terreno habitable de una isla de apenas 350 Km de largo y 180 Km de ancho en su punto más amplio, situada en frente de China continental. Dos terceras partes de la isla, de increíble belleza natural, lo forma una cordillera impresionante, cuyos picos más altos alcanzan los 4.000 metros de altura y que caen a plomo sobre la costa este. Es una isla que sufre continuos movimientos sísmicos. Me contaban las monjas dominicas españolas que regentan el Dominican International School de Taipei, que pude visitar en uno de mis viajes a la isla, que obligatoriamente, por ley, deben reconstruir los edificios del colegio cada 25 años debido al deterioro que les ocasionan los terremotos.  Por si esto no fuera suficiente, soportan varios tifones al año. El país casi no tiene reconocimiento internacional debido al boicot permanente de la China continental comunista a su presencia en los organismos internacionales, por ejemplo, no es miembro de la Organización Mundial de la Salud.

Pese a ello, ambos países, para muchos el mismo país, mantienen estrechas relaciones e intercambios. Los taiwaneses tienen derecho a documento de identidad chino. Muchos ciudadanos taiwaneses viven en el continente, invierten allí, tiene empresas y factorías o las dirigen. Cada día hay decenas de vuelos entre la isla y distintas ciudades chinas. En Wuhan había cientos de taiwaneses cuando explosiona el virus.

En estas adversas circunstancias, Taiwan consigue, no solo frenar, sino en la práctica evitar completamente que el virus entre en la isla. Taiwan ha tenido 446 enfermos y 7 difuntos, datos de 24 de junio. Apenas ha habido contagios locales, unos 55 en tierra y 36 en un buque de la armada, lo que obligo a la presidenta del país, Tsai Ing-wen, a disculparse públicamente.

¿Cómo ha sido posible semejante éxito? El propio gobierno, a través de su ministerio de salud, lo explica muy bien en la web que ha creado al respecto. (https://covid19.mohw.gov.tw/en/mp-206.html) Allí desarrolla los ocho aspectos clave del éxito a su entender, y que enumero: primero, la experiencia que se adquirió en la crisis del SARS en 2003;  segundo, la rápida detección del problema y la rápida respuesta al mismo, a finales de diciembre Taiwan ya avisa a la OMS de que algo pasa en China, el 20 de enero ya esta activada la alama y operativo el centro de control de epidemias; tercero, se facilita información de forma abierta y trasparente; cuarto, correcta gestión de suministros, el país tiene una fuerte capacidad industrial; quinto, rápida implementación de estrictos controles fronterizos; sexto, prevención de la transmisión local; séptimo, uso de tecnologías médicas y digitales avanzadas; y como octavo y ultimo aspecto, la magnifica respuesta de la ciudadanía. Este último aspecto es sin duda el más admirable y doy testimonio de ello.

Para no perder la buena costumbre de no fiarse de lo que dice un gobierno, explicare mi propia experiencia sobre el terreno esos primeros días donde se fundamente este éxito. Como miembro del think tank Intelligent Community Forum, estaba invitado a participar en el congreso que para presentar a las siete ciudades semifinalistas al premio comunidad inteligente del año 2020, soy miembro del jurado, se celebraba del 9 al 11 de febrero en Taoyuan, una ciudad al sur de Taipei de 2,5 millones de habitantes. Había organizado una delegación española, me acompañaban representantes de seis importantes ciudades.  A finales de enero, todos los participantes españoles, con excepción del alcalde de Soto del Real, cancelaron su participación, pese a la insistencia de los organizadores, el ayuntamiento de Taoyuan y el Intelligent Community Institute de Taiwan de que el riesgo era inexistente. El Dr. Hung Nien Hsieh, vicedecano de la Chung Hua University nos informó por carta el 4 de febrero de las medidas de control y monitorización que se estaban aplicando y del procedimiento de repatriación que habían llevado a término el anterior día 3 de febrero de 247 ciudadanos taiwaneses desde Wuhan, destacando que las personas con síntomas, fueron inmediatamente aisladas en habitaciones de baja presión en el mismo aeropuerto. Nos informaba además de que la presidenta del país inauguraría el congreso y agradecía especialmente nuestra asistencia. El día 9 a las 5 de la madrugada, hora de Taiwan, confiando en el gobierno taiwanés, aterricé en el aeropuerto internacional de Taoyuan y me encontré con el correspondiente control de temperatura, lo que no me sorprendió, ya que este tipo de control esta instalado en todos los aeropuertos de Asia desde hace años. Durante los tres días que estuve en la isla, constaté como la vida se desarrollaba con la increíble vitalidad de siempre, y todos los actos se desarrollaban con normalidad, incluidas las celebraciones del año nuevo chino y los atiborrados mercados nocturnos, así como los festivales de farolillos propios de esa celebración. Confieso que decline la invitación a tomar una tapa de serpiente fresca. Eso sí, toda la ciudadanía usaba mascarillas, se nos tomaba la temperatura y se nos ofrecía gel en cada edificio que entrabamos, disculpándose siempre por ello, con una educación exquisita. Las mascarillas me las tope por primera vez al embarcar en Ámsterdam.  La tripulación del avión usaba guantes y mascarillas.

Casi cinco meses después y confirmado que Taiwan gestiona la crisis con éxito, confirmo, que como dice Alex Rovira y Fernando Trias de Bes, la buena suerte hay que trabajársela. Aprender de las experiencias pasadas, ser previsor, tener los protocolos y los suministros preparados, usar la tecnología adecuada, y sobretodo tener buena información. Está clarísimo que los taiwaneses conocen muy bien el régimen comunista chino. La mejor forma de ganar una guerra es con información, no destrozándose unos a otros (Sun Tzu). Me pregunto, ¿qué sistemas de información tiene occidente, ni la OTAN ni la CIA, ni las Embajadas fueron capaces de calibrar los riesgos o sucedió que no les hicieron caso?

Taiwan aplica desde hace años, quince de sus ciudades y condados han sido reconocidos con premios de la Intelligent Comunity Forum, los criterios de este think tank para desarrollar comunidades inteligentes, que promueven el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones para crear prosperidad inclusiva, superar los desafíos sociales, mejorar el gobierno y enriquecer la calidad de vida de sus habitantes. Su metodología desarrolla seis aspectos: infraestructuras inteligentes, talento, innovación, equidad, sostenibilidad y resiliencia, y liderazgo y buen gobierno.

Taiwan ha desarrollado una infraestructura inteligente en muchos campos, incluyendo es sanitario, con más de 1.500 habitaciones de presión negativa en hospitales para tratamiento de enfermedades infecciosas. Considera la educación una vital, la creación de talento una cuestión de supervivencia. Me comentaba el profesor Shiann- Far Kung de la National Cheng Kung University de Tainan, que los taiwaneses lo único que poseen es la inteligencia. Constato que la usan.

Con relación al liderazgo y buen gobierno, nada mejor que la reflexión de Lou Zacharilla cofundador de Intelligent Community Forum, quien considera que el siglo XXI conlleva aparejado un cambio en el concepto de heroísmo. Ya no se sustentará sobre vencedores de luchas, de guerras, ni siquiera sobre los que toman riesgos políticos. Más bien, los nuevos héroes, serán aquellos que restauran las herencias y valores olvidados, aprecian lo que se tiene y saben mantenerlo, construyendo lugares adecuados, comunidades, para que la gente viva, trabaje y prospere material y espiritualmente. No les molestare ni perderé el tiempo efectuando comparaciones.

Por tanto, no hay que envidiar a Taiwan sino emularlo e inspirarnos en su ejemplo. Taiwan no es una sociedad perfecta, la perfección no existe en el planeta Tierra. También sufre grandes controversias y tensiones políticas y tiene múltiples retos y aspectos a mejorar. Pero está claro que de su gestión de la pandemia y de su estrategia a largo plazo, podemos aprender mucho y nos pueden ayudar. Cuando antes cambiemos de rumbo mejor.

Articulo publicado en Actualidad económica